Roc Esquius: «Hay algo que somos y que no se puede fabricar»

Animación

Esta semana, la Sala Beckett estrena ‘L’altre’, una comedia escrita de Roc Esquius, nuestro profesor de Interpretación. El texto dirigido por Sergi Belbel ofrece un sincero retrato sobre la importancia de otras personas en nuestras vidas y la trascendencia de la amistad. Esta producción de la Sala Beckett forma parte del ciclo Máquina Persona, comisariado por Pau Alsina y Susanna Tesconi. Y se exhibirá en la sala hasta el 5 de junio.

¿De qué has querido hablar en ‘L’altre’?

Entre otras cosas, de la amistad y de nuestras relaciones con otras personas y, cada vez más, con máquinas. La tecnología y la Inteligencia Artificial avanzan a un ritmo frenético, que no da tiempo a plantearnos la ética de los productos a los que nos vemos expuestos. L’altre lanza una pregunta: ¿Qué cambiaría si tu mejor amigo fuera un robot? Y luego, otra más dura: ¿Qué quiere la empresa que programa este robot? Y mientras plantea estas preguntas, propone un juego provocativo al espectador: los seis personajes de la comedia son interpretados sólo por dos actores, para que a cada uno de ellos le sea cada vez más difícil encontrar al otro.

 

Antes de dedicarte a las artes escénicas estudiaste ingeniería informática. ¿Tu carrera y experiencia profesional en este ámbito han sido una referencia para crear ‘L’altre’?

Absolutamente. Mi objetivo ha sido mostrar un proceso de desarrollo de software al público, de manera divertida y amena (¡que nadie se asuste!). Cada vez más, nos relacionamos con aplicaciones, programas y máquinas y es interesante poder ver la génesis de un proceso en concreto. En mi caso, trabajé diez años en una empresa de inteligencia artificial y me enfrenté a muchos debates éticos. Es beneficioso tener mínimas nociones sobre qué pueden hacer las máquinas para que avancen hacia donde creamos que tienen que ir.

 

¿Qué espacios crees que ocuparán las máquinas en el futuro de las artes escénicas?

Está por ver. La tecnología entró en el teatro ya con los griegos, con el famoso Deus ex-machina y a finales del siglo XIX lo revolucionó con la entrada de la luz y la complejidad creciente de los elementos eléctricos y mecánicos. Ahora tenemos ámbitos absolutamente tecnológicos (el cine no puede existir sin ellos) que permiten que las artes escénicas tengan el nivel de tecnología que se desee, de nada a todo. Sin embargo, aún no hay nada equiparable a notar la emoción y la energía de alguien que está actuando en el mismo espacio que el espectador. A la pregunta de si iríamos a ver espectáculos perfectos de robots actuando… yo creo que no. Al principio sí, pero al final volveríamos a los de carne y hueso. Y piel. Porqué hay algo que somos y eso no se puede fabricar.

 

La soledad es uno de los grandes problemas de nuestra época. ¿Qué solución aportan las IA?

Por ejemplo, existen unos pequeños robots destinados a acompañar a personas mayores que no tienen a nadie, para monitorizarlas y avisar a los servicios médicos si detectan alguna anomalía. El otro día me descargué una aplicación que te permite hablar con ella y es verdaderamente perturbador cuando te hace sentir cosas. Por eso me parece tan interesante el debate, porqué podemos crear aplicaciones verdaderamente útiles, pero hay que tener en cuenta sus repercusiones. Hoy ya hemos probado los efectos de las redes sociales, pero vamos a dar un paso más allá.

 

El ciclo ‘Máquina Persona’

‘L’altre’ es una de las tres piezas teatrales del ciclo Máquina Persona, comisariado por Pau Alsina y Susanna Tesconi y organizado por la Sala Beckett y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

El ciclo centra su atención en el debate sobre la relación entre el ser humano y la inteligencia artificial en procesos de creación híbrida. En diversos espectáculos, charlas y actividades máquinas y personas exploran conjuntamente los límites de la creatividad.

Más información